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¿Oficina en casa para quién? Pandemia revela brecha digital

¿Oficina en casa para quién? Pandemia revela brecha digital

¿Oficina en casa para quién? Pandemia revela brecha digital

Por Dane Avanzi

El futuro es digital. No hay duda sobre eso. La pandemia de Covid-19 es vista por muchos expertos como la línea divisoria entre un mundo que conocimos y otro que está por venir, mucho más conectado, independiente y tecnológico. Pero en un país tan marcado por la desigualdad, como Brasil, este discurso no es válido para todos: estudiantes, trabajadores y familias enteras sin acceso a Internet están al margen de la llamada transformación digital.

Según PNAD Continuous ICT 2018, casi 15 mil hogares brasileños no usan Internet. En las zonas urbanas, el porcentaje de hogares sin acceso a redes debido a la falta de interés, el alto costo del paquete de servicios o la falta de conocimiento digital alcanza el 91.5%. Otro hecho importante es que, en las zonas rurales, la falta de disponibilidad del servicio de acceso a Internet en el área de residencia representaba el 20,8%. Reconociendo las diversas realidades brasileñas, ¿cómo es posible democratizar el acceso a internet en este momento tan necesario?

Tenemos muchos desafíos en relación con los excluidos digitalmente. Las dificultades a las que se enfrentan varían desde el trabajo y los estudios, pero incluso hasta la obtención de información confiable sobre cómo prevenir la contaminación del virus. La impotencia proviene de mucho antes: en general, estas personas viven en condiciones de higiene precarias, casas sin saneamiento básico y elementos esenciales, considerados básicos para muchas personas, como una ducha y una barra de jabón. Desafortunadamente, con la pandemia, sabemos que esta población vulnerable tiende a aumentar y es para los más necesitados que las autoridades deben mirar hacia atrás.

El Gobierno Federal ha sido el protagonista de cuestiones importantes en el área de las telecomunicaciones, como una medida provisional que estableció la extensión de algunos impuestos relacionados con las empresas del sector y otra que creó líneas de crédito para micro y pequeñas empresas. Esto permitirá que muchas compañías de Internet tengan acceso a financiamiento que puede usarse para innovaciones, por ejemplo. Con más efectivo disponible y sin amenazas para sus negocios, estas empresas pueden promover acciones de responsabilidad social a favor de la democratización de Internet, ganando valor en la marca y, principalmente, colaborando para un país menos desigual.

Otro punto importante es que, con el aumento de la demanda, el servicio de los operadores, que durante mucho tiempo ha estado por debajo de las expectativas del consumidor, ha sido aún más criticado. Además, algunos factores deberían afectar el precio de los paquetes de Internet, como el principio de neutralidad y el aumento del dólar. Siempre he estado en contra de la competencia depredadora y la venta de paquetes con un boleto muy bajo, porque no brindan un servicio de calidad al consumidor, lo que aumenta enormemente las quejas. Lo que podría contener este aumento en los precios sería una política pública, por parte del Gobierno Federal, con el objetivo de reducir la brecha digital, algo que nunca hemos visto hasta hoy.

Telebrás, por ejemplo, tiene este como su objetivo principal, pero debe ser tratado como una política pública, integrando los gobiernos locales y la sociedad civil, para que pueda beneficiar a las poblaciones más necesitadas. La organización tiene un satélite en órbita en funcionamiento y redes de fibra óptica que conectan las capitales. Lo que hay que hacer es una inversión para llevar esta red de alta capacidad a las comunidades para que las personas con menos poder adquisitivo puedan tener acceso a Internet, ya sea a través de un costo subsidiado o gratuito. Las asociaciones con ONG y organizaciones vecinales pueden ser una buena manera de tener acceso a estas personas, en medio de la delicada situación en la que vivimos.

Antes, se hablaba de internet en las escuelas. Hoy, tenemos que pensar en internet en los hogares, en vista de la necesidad de aislamiento social que es necesario y puede durar todo el año. El tiempo requiere acciones prácticas y liderazgo con una visión para promover espacios de colaboración. Y creo que esta es la palabra clave: colaboración. Solo podemos reducir o eliminar la brecha digital si todos contribuyen: el gobierno, las empresas y la comunidad.

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